"Los que titubean ante el esfuerzo, es porque tienen adormecida el alma.
El gran ideal da siempre fuerza para domar el cuerpo, para soportar el
cansancio, el hambre, el frío. ¿Qué importan las noches en vela, el
trabajo abrumador, o el dolor, o la pobreza? Lo esencial, es conservar
en el fondo del corazón la gran fuerza que alienta e impulsa, que aplaca
los nervios desatados, que hace latir de nuevo la sangre cansada, que
hace arder en los ojos, adormecidos por el sueño, un fuego ardiente y
devorador. Entonces, nada es áspero ya. El dolor se ha transformado en
alegría porque, gracias a él, nos damos más por entero, y el sacrificio
nuestro se purifica."
"Lo
que siempre hemos buscado, primero de todo, fue la fraternizaron de las
clases y la eliminación de las distintas luchas sociales. Nunca fuimos
de derechas o de izquierdas. Para nosotros, un país no es el 50 por
ciento de sus habitantes luchando rabiosamente contra el otro 50 por
ciento, localmente estimulados por los partidos rivales. Un país es un
pueblo y no dos mitades de un cuerpo electoral, dormidas durante cuatro
años, despiertas durante tres semanas de campañas furibundas..." "Tú vives tu Dios. Tu juventud es como un ejército de Cruzados.
Contempla, con el corazón henchido y desbordante, al mundo que le llama.
¡Español, hijo de Dios, sigue derecho tu camino! ¡El siglo te aguarda!
¡Las almas ardientes lo pueden absolutamente todo!." Leon Degrelle
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